domingo, 10 de abril de 2016

Las misteriosas marcas secundarias de Avanti

Apenas comenzada la vigésima centuria, el inicio de actividades en la gran  fábrica  Avanti  de  la Compañía Introductora de Buenos Aires constituyó toda una revolución para la industria tabacalera argentina. No era un pequeño establecimiento como tantos que por entonces elaboraban cigarros de tipo italiano,   sino una enorme planta que ocupaba una manzana entera enfocada casi con exclusividad en la manufactura de toscanos. Además del movimiento logístico y humano esperable frente a un emprendimiento cuya  envergadura  no  tenía precedentes dentro de la industria de los cigarros puros (contratación de personal, compra de insumos y materia prima, tendido de redes de distribución), la novel factoría también tuvo que encarar el desarrollo de sus marcas, destinadas a los millones de fumadores dispersos en todo el territorio nacional. Aunque la ley de marcas y patentes se encontraba vigente desde 1876, sólo en los últimos años del siglo XIX había comenzado a ser aplicada con cierta efectividad. Los juicios al respecto eran sonados y numerosos, por lo cual era necesario cumplir con todo los requisitos legales que aún hoy supone la tenencia de algún rótulo comercial.


Prácticamente al inicio mismo de la saga en cuestión comenzaron a tramitarse las respectivas solicitudes (1),  que por entones quedaban asentadas en las páginas del Boletín Oficial (2).  En lo que a la gráfica respecta, existían tres niveles básicos de especificidad. El  primero  era  el  simple registro del nombre  con determinada  tipografía  identificatoria.   El  segundo podía incluir un dibujo, logotipo u otra clase de imagen. Finalmente, también era factible registrar el packaging completo, desde etiquetas y contraetiquetas hasta la figura de las cajas o paquetes con sus respectivas tapas,  fondos  y  bordes.  Desde luego, a mayor especificidad gráfica, menores eran las posibilidades de que la marca registrada fuera víctima de imitaciones  o  falsificaciones.  El 20 de junio de 1904 la CIBA presentó su primera imagen para el registro marcario, consistente nada menos que en la orgullosa silueta de Giuseppe Garibaldi . La figura de marras iba a perdurar durante los siguientes setenta años como emblema de la escudería toscanera nacional más célebre de todos los tiempos, especialmente en sus recordados paquetes de dos unidades.


Además de las numerosas solicitudes y renovaciones relativas a su rótulo principal, la CIBA también gestionó el registro de muchas marcas secundarias entre 1904 y 1945. Ellas fueron Flor, Regina, Prima, Amante, Avante, Adelante, Fascista (3), Aliados, Palo, Pila, Fino, Genial, Kentucky, Ricotona, Norma, Tute, Alpini, Firenze, Puntanitos (4), Ituzaingó, Cantores y Ta Te Ti. Todas fueron de la clase tipográfica, sin imagen, por lo cual podemos asumir que nunca  llegaron  a  materializarse  en  el  mundo  comercial tangible.  En algunas de ellas se evidencia claramente el único propósito de proteger el rótulo Avanti frente a posibles solicitudes de sonoridad “cercana”,  como Amante, Avante y Adelante. Pero hubo otras que incluían no sólo imágenes, sino también  los diseños completos de paquetes y/o cajas. Veamos cuáles fueron, en orden cronológico:

El 26 de febrero de 1909, los toscanos Monopolio. En la cara principal del envase se aprecia la leyenda puro Kentucky Extra , lo cual genera varias preguntas que dejaremos para otra oportunidad (omitimos el resto de las imágenes del envase por su amplitud).


El 28 de enero de 1918,  los cigarrillos Avanti Legítimos,  en los que “solamente se emplean despuntes y recortes de los afamados toscanos”. Vimos algo sobre este rótulo en una entrada  subida hace un par de años, cuando analizamos la producción de cigarrillos y tabaco para pipa a partir de los sobrantes de la fabricación toscanera.


El 4 de julio de 1935, los cigarros Genio. No se percibe la leyenda “toscanos” en ningún lugar de la etiqueta, por lo cual es dable suponer que se trataba de otro tipo de puros.


 El 6 de Noviembre de 1945, los toscanos Colectivos y los toscanos El Gordo.


No tengo respuestas para la pregunta, pero me la planteo de todos  modos:  ¿habrán existido realmente estos cigarros, cigarrillos y toscanos? Ninguna de las actuales y completas colecciones de marquillas argentinas cuenta con alguno de los cinco ejemplares precedentes, y eso es ciertamente llamativo. Queda  claro  que  las  solicitudes  tipográficas  señaladas  al comienzo bien pudieron ser, además de “protectivas”, simples ideas que no se materializaron, y sabemos que ello ocurre en todos los rubros. Pero este último grupo es diferente. El registro de una marca con su packaging  completo  donde  aparecen datos bien específicos como el contenido y el precio,  parece indicar un inminente lanzamiento al mercado. Sin embargo, no hay un solo vestigio que indique si los cigarrillos Avanti Legítimos, los cigarros Genio o los toscanos Monopolio, Colectivos y El Gordo vieron alguna vez la luz de un kiosco, una cigarrería o un almacén.


Y así seguimos empantanándonos en investigaciones sin salida, planteándonos interrogantes sin respuesta y buscando santos griales en la historia argentina del toscano. Pero para eso estamos aquí, y es nuestra intención continuar hasta que exhalemos nuestro último suspiro, que tendrá sin dudas un hálito itálico y humeante.

Notas:

(1) Aunque la misma CIBA tomaba oficialmente el año 1904 como fecha de inauguración de su gran planta en Villa Urquiza,  sabemos  que  las  actividades  tabacaleras  de  la empresa comenzaron en 1902.  Cabe preguntarse si la producción de los dos primeros años fue realizada en dicho edificio (todavía sin concluir) o en algún otro lugar.  En los pocos registros que perduran de ese período se apunta como domicilio las oficinas sitas en  la  calle  Bartolomé  Mitre. La primera solicitud oficial de la compañía en el rubro de cigarrillos, cigarros y afines corresponde a la marca Reina Guillermina, que data del 5 de noviembre de 1902 e indica la dirección Bartolomé Mitre 343. Una vieja etiqueta de Avanti que parece corresponder a la misma época señala un domicilio céntrico bastante cercano, en Bartolomé Mitre 531.


(2) Vale la pena recordarlo una vez más: en la web del CPCCA puede ubicarse un completísimo compendio cronológico del registro de marcas de tabaco desde  1894 hasta 1947: http://www.cpcca.com.ar/es-index.htm  
(3) No hay que sorprenderse: durante las décadas del veinte y el treinta ese nombre resultaba sumamente atractivo para muchas personas, como los millones de ciudadanos italianos residentes en Argentina que simpatizaban con el régimen que gobernó Italia entre 1922 y 1945.
(4) Aún hoy vigente en propiedad de la Tabacalera Sarandí.