viernes, 11 de abril de 2014

Dos luces en el camino

Aunque se trata de una tarea prácticamente imposible de completar, nunca dejamos de añadir  nuevas  fábricas  y  marcas  a  nuestro  listado  de  productores  de  toscanos constituidos en la Argentina desde 1875 hasta hoy. Sabemos que inevitablemente habrá varias que se nos van a escapar por tratarse de efímeros talleres instalados en pequeñas cigarrerías que nunca dejaron testimonio de su existencia en documentos oficiales o privados.  Posiblemente haya habido cientos de casos así diseminados por todas las ciudades del país, y no perdemos las esperanzas de hallar muchos de ellos en futuros sondeos  bibliográficos.  Publicidades  o  menciones  en  diarios,  revistas,   nóminas catastrales, censos industriales y guías comerciales son algunas de las alternativas que ofrecen una cierta posibilidad de hallazgos, aunque también somos conscientes de que ello demandará años. No obstante y así las cosas, le seguimos dedicando el tiempo que podemos a esa singular labor que bien puede ser comparada con aquello de encontrar agujas en un pajar.  Desde luego que sería mucho más rápida la búsqueda de simples fábricas de cigarros puros, pero recordemos que eso no garantiza en absoluto que allí se confeccionaran toscanos. Son necesarias pruebas fehacientes, incontrovertibles y específicas de manufactura toscanera para que un antiguo establecimiento pase a integrar nuestra nómina histórica.


Debo añadir además que en los últimos meses no tuve la oportunidad  ni  el ánimo para continuar las indagaciones  iniciadas el año pasado (conducta que espero modificar en lo que queda de este año), muchas de las cuales culminaron en éxitos rotundos, incluyendo completas reseñas de algunas manufacturas fundacionales del toscano argentino, como La Argentina y La Virginia. Y a pesar de que esos viejos datos se encuentran ocultos mayormente en bibliotecas  y  archivos gráficos, la siempre vigente búsqueda en la web produce, de tanto  en  tanto,  algún  feliz  resultado.  Fue  así  que  mi holgazanería investigativa de campo tuvo, al menos, una leve compensación informática, ya que logré dar con el paradero de dos fábricas (en realidad, una fábrica y una marca elaborada por un tercero) que no conocía y que agregué al listado. Ellas son la Cigarrería Italo Argentina, productora de los toscanos Turín, y la casa Cardin y Cía, que comercializaba toscanos bajo el rótulo La Colmena. Estos últimos, como veremos, eran elaborados por la ya conocida factoría rosarina de Fernández y Sust.


El de los toscanos  “Turín”  es un típico caso de suerte. Se trata de una antigua caja vacía de madera de  50  toscanos  (muy característica de la época) ofrecida como antigüedad en un sitio de remates. El vendedor tuvo la feliz idea de fotografiar la parte inferior del envase con una amplia y generosa vista de  su  etiqueta,  en  la  que  podemos  observar prácticamente todos los datos que necesitamos para certificar la existencia del producto y situarla en tiempo y espacio: denominación de la fábrica, domicilio, marca y precio al público. A los toscanos “La Colmena”, en cambio, los ubiqué en el excelente sitio del CPCCA (Cigar Pack Collectors Club of Argentina),  aunque su historia es algo más complicada.  En efecto, La Colmena es una antigua marca de cigarrillos establecida en 1884 por Miguel Colmenero. Luego pasó por varias manos hasta la década de 1960, pero la que nos interesa es una empresa sita en la ciudad de Santa Fe llamada Cardin y Compañía, fundada en 1927 como distribuidora de alimentos, bebidas y tabacos que, de hecho, existe aún (1) (2). Desde su fundación hasta 1963, la firma comercializó cigarros toscanos bajo el paraguas de aquella vieja marca, los  que eran  elaborados  a  pedido  por la rosarina Tabacos Colón, de Fernández y Sust. ¿Cómo sabemos esto último? En primer lugar, porque el envase indica claramente la inscripción Certificado A 6 Verde, que era un número asignado por las autoridades de control a las diferentes fábricas de tabacos, y ese número en particular le pertenecía a Fernández y Sust. También está muy clara su condición de cigarros manufacturados por un tercero, como lo indica textualmente la frase “Elaboración especial para Cardin & Cía”. Por último,  más allá de la diferencia notoria de colores, la etiqueta tiene enormes similitudes con otra marca célebre de Tabacos Colón, los toscanos Génova (3). Así lo sugieren las idénticas leyendas “cuatro toscanitos” en una cara,  y  “cuatro cigarros fermentados”  en la otra,  que cuentan incluso con una tipografía semejante. Veamos entonces los dos paquetes en cuestión, para despejar dudas.


Con estos agregados, nuestro listado pasa a tener 18 fábricas y/o distribuidoras de existencia chequeada y comprobada. Una cifra irrisoria frente al prudente cálculo que alguna vez  nos indicó la presencia de al menos 100 factorías en el pasado del toscano argentino, entre grandes, medianas y pequeñas. El repertorio queda entonces del siguiente modo al día de la fecha (hacer click para ampliar):


La tarea no es nada simple, como dijimos, pero seguimos buscando. Y cuando haya novedades, aquí estarán de inmediato.

Notas:

(1) La web del CPCCA ofrece además muy buenas fotos antiguas de la fábrica en funcionamiento desde su fundación, en los tiempos de Colmenero: http://www.cpcca.com.ar/cma/fab/MIGUNERO.HTM
(2) Aunque el logo de la empresa señala la fundación en 1927, sus datos impositivos actuales asequibles en la web indican fecha de contrato social el 1/11/1937, es decir, diez años después. Opté por poner esto último en el listado por tratarse de datos oficiales.
(3) En la entrada del 16/6/2013 del blog Consumos del Ayer realizamos una degustación de antiguos toscanos Génova: http://consumosdelayer.blogspot.com.ar/2013/06/los-toscanos-rosarinos-de-fernandez-y.html