miércoles, 17 de julio de 2013

Una nota sobre la industria toscanera nacional en 1942

Aunque el toscano ya no era una “moda” como a principios del siglo XX, el primer quinquenio de la década de 1940 bien puede ser señalado como su etapa de mayor  expansión en términos de volumen. Con un amplio porcentaje del mercado en manos de las fábricas Avanti y Regia Italiana, el cigarro de estilo italiano por excelencia se encontraba en boca de millones de habitantes del país. La mayor parte de la manufactura nacional empleaba tabacos cultivados en las provincias del NEA, especialmente Criollo y Kentucky de Misiones, si bien existía una pequeña importación de materia prima norteamericana. La importancia de esta rama singular del quehacer tabacalero quedó registrada en una nota publicada por la revista MAN (iniciales del Ministerio de Agricultura de la Nación), que le dedicó cuatro amplias páginas en su edición Noviembre-Diciembre del año 1942.


La nota de referencia no es técnica ni detallada en cifras sino más bien visual y fotográfica, con un pequeño texto genérico cuyo valor histórico, no obstante, es digno de ser destacado. Tal vez pocas personas tengan hoy alguna idea sobre la envergadura de la producción toscanera de entonces. El texto comienza señalando que otra de las industrias que se ha colocado entre las principales del país por la perfección y el volumen de su producción es la de los cigarros del tipo conocido con el nombre de “toscanos”. Fábricas montadas con los más modernos elementos técnicos, utilizando el acreditado tabaco nacional, y aprovechando también la maestría adquirida por la mano de obra netamente argentina, elaboran mensualmente alrededor de 20 millones de unidades de estos excelentes cigarros, entre los que se incluyen los clasificados como “medios toscanos", que se expenden en el comercio en paquetes de cinco unidades.



















Luego continúa: estas importantes manufacturas dan trabajo a gran número de obreros, especializados en su mayor parte, pues la confección de los cigarros es puramente manual, oficio que exige además de la destreza una larga experiencia en la selección de los tabacos, para acertar con el gusto del consumidor y mantener inalterable la calidad del producto. Puede servir de índice de referencia para calcular el número total de obreros tabacaleros que trabajan en las diversas fábricas existentes en la Capital Federal e interior del país, el saber que sólo en el establecimiento donde se tomaron las fotografías que ilustran la nota se ocupa a más de mil personas de ambos sexos (1).














Para finalizar, el artículo destaca que la producción argentina de este ramo de los cigarros del tipo toscano abastece en la actualidad las necesidades del mercado interno, y el excedente es exportado al Uruguay, Perú y Chile. Sin dudas, un notable testimonio del período dorado en la historia del cigarro puro que nos ocupa en este blog. Muy pronto presentaremos más documentos reveladores sobre el pasado toscanero argentino en sus mejores épocas de gloria.

Notas:

(1) Esa cifra, unida a otros datos textuales y a ciertos detalles en las fotos, lleva a pensar que la fábrica en cuestión no es otra que Avanti, la más importante de ese entonces.

domingo, 7 de julio de 2013

Importación de toscanos italianos entre 1888 y 1911

Aunque no disponemos aún de una fecha precisa, sabemos que la fabricación nacional del ramo toscanero se inició entre  1875  y  1881  de  la  mano  de  Don  Juan  Otero, propietario de la mítica fábrica La Argentina, del barrio de Barracas. También creemos que la importación de cigarros italianos es anterior a  esa  fecha,  y  que probablemente se remonta a mediados del decenio de 1860. Pero  lo  que  es  seguro  es  que  los principales puros itálicos (Cavour, Brissago y Toscano) ya llegaban con  regularidad y buena repercusión a mediados de la década de 1880.  En su trabajo  Aroma d'Italia. Emigrazione italiana  e Monopolio dei tabacchi fino alla Grande Guerra (1) el profesor Luca Garbini ofrece algunas cifras bastante reveladoras durante el período 1888-1911, que me permitieron elaborar un cuadro sobre los números concretos del toscano discriminados del resto de los cigarros (2).


Los guarismos presentados en la monografía sólo exponen exportaciones totales separadas en cuatro tipos de productos, entre los que se cuentan Tabacchi da fiuto, Trinciati, Sigari y Sigaretti. El grupo que nos interesa,  es  decir  sigari,  puede  ser desmenuzado de acuerdo con algunas aclaraciones que el autor expresa de manera  muy precisa:  el  80% de las exportaciones italianas de cigarros estaban destinadas a    la Argentina. Luego, de ese total, el 85% corresponde a toscanos.   Las  cifras  están expresadas en kilogramos, lo cual debe ser multiplicado por 200, que es la cantidad de cigarros que se pueden confeccionar con un kilo de tabaco (siempre de acuerdo con Garbini, que a su vez toma todo eso de los viejos balances del Monopolio di Stato) (3). Los ejercicios abarcan  el segundo semestre de un año y el primero del otro. Así, tenemos las siguientes cantidades:

1888-1889                   24.400.000
1889-1890                   23.900.000
1890-1891                   21.000.000
1891-1892                     4.100.000
1892-1893                   13.200.000
1893-1894                   14.000.000
1894-1895                   25.500.000
1895-1896                   32.500.000
1896-1897                   38.000.000
1897-1898                   30.200.000   
1898-1899                   38.500.000
1899-1900                   47.200.000
1900-1901                   39.700.000
1901-1902                   49.100.000
1902-1903                   49.400.000
1903-1904                   24.800.000
1904-1905                   34.200.000
1905-1906                   52.900.000
1906-1907                   52.900.000
1907-1908                   68.100.000
1908-1909                   89.500.000
1909-1910                   91.700.000
1910-1911                   87.500.000 

En líneas generales, se puede decir que durante todo el período señalado fueron aumentando a la par de la llegada de inmigrantes peninsulares, pero resulta muy interesante analizar ciertos derrumbes bastante fuertes que se producen en 1891/92  y 1903/04. Según el propio Profesor Garbini,  el primero tiene que ver con la crisis económica que se produjo en nuestro país en 1890, cuyas secuelas se  sintieron  hasta  mediados  de  la  década  (lo  cual  queda perfectamente reflejado en los números correspondientes). La caída de 1903, en cambio, está relacionada con el vencimiento y la no renovación del contrato celebrado en diciembre de 1897 con la casa importadora W Paats, Roche y Cía por cinco años para la introducción de los toscanos en nuestro país.  Teniendo  en  cuenta  que  ese  vencimiento se hizo efectivo en diciembre de 1902, y  que  el  siguiente  introductor (Roberto De Sanna) fue designado recién en 1904, queda muy claro que el motivo de la merma en las ventas tuvo un origen netamente comercial. Es muy posible que durante todo ese período anual sólo se hayan vendido los remanentes de stock, a falta de un importador efectivo.


Los tiempos del centenario argentino coincidieron con el auge toscanero nacional, que se mantuvo vigente por casi treinta años merced a la fabricación vernácula (principalmente)  y a una importación  sostenida con altibajos hasta 1958, cuando la Regia Italiana se retiró de nuestro país. Luego siguió un lapso de más de 30 años sin cigarros italianos genuinos en las cigarrerías patrias. En  los años noventa del siglo pasado hubo un efímero retorno, cuando el “uno a uno” motivó que un importador volviera a traerlos hacia estas tierras. Pero eso también se terminó en diciembre de 2001, como todos sabemos. Hoy por hoy, para conseguir un vero toscano, hay que pasar por Europa.

Notas:

(1) Nuevamente pongo a disposición de los interesados el link al escrito en cuestión, en su idioma original. http://www.storiamarche900.it/uploads/File/Garbini%20n.34.pdf
(2) Garbini ofrece estadísticas desde el ejercicio 1884/1885, pero preferí omitir los primeros años puesto que no estoy seguro de que el toscano representara el mayor porcentaje de las ventas argentinas por ese entonces.  Muchos indicios (que espero confirmar con certeza en el futuro) me indican que el Cavour gozó de un consumo igual o incluso mayor que el toscano hasta finales de la década del 80.


(3) Si algún día llego a disponer del tiempo, los recursos y los contactos necesarios, tengo  pensado  hacer  un  viaje  a  Italia  para  investigar  los  viejos  archivos del Monopolio. Allí voy a encontrar  muchas de las respuestas a las preguntas que tanto nos hacemos en este blog, y ello será de manera clara, oficial e inequívoca. Por ejemplo, cuándo fue exactamente la primera exportación italiana de toscanos hacia la Argentina.